Responsabilidad social: El buen empresario, por su casa empieza


Por: Mauricio Kuri - UNITED WAY MEXICO

Al igual que la edificación de un inmueble, la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), debe construirse primero desde los cimientos, fortaleciendo el terreno donde se va a construir, que implica limpiar la basura y dejar una base sólida, estas son condiciones indispensables que tienen que ejecutarse antes de levantar muros y pisos.

Es recurrente que veamos como buen número de organizaciones empresariales se enfocan en buscar el reconocimiento externo sobre sus acciones de Responsabilidad Social Empresarial, y es tanto el empeño que tienen hacia afuera que suelen descuidar la percepción de su personal, sus proveedores y lo más grave: de sus clientes.

Y se trata de empresas que no es poca cosa lo recursos que destinan. Gastan fuertes sumas de dinero en conseguir distintivos que los validen como Empresas Socialmente Responsables, y tan pronto logran el muy deseado distintivo, lo colocan en todos los materiales impresos de la compañía, desde papelería, tarjetas de presentación, empaques hasta artículos publicitarios; sin embargo, muchas de las personas relacionadas con sus operaciones –personal, proveedores y clientes, entre otras audiencias- desconocen qué significa el deseado distintivo y mucho menos ese sector tan vital que se llama clientes, saben del todo porqué se los otorgaron.

Estos distintivos, en muchas ocasiones juegan una suerte de logros de autoconsumo, porque solamente los que participaron en la búsqueda de su obtención, saben lo mucho que representa, pero lo exhiben orgullosos a todo el que quiera verlo, y al que no también, partiendo del supuesto que todos sabemos lo que la empresa realizó para obtenerlo, sin darse cuenta que sin una buena campaña de comunicación, nadie se entera ni valora su logro. Y nadie es categoría absoluta; ni clientes, ni proveedores, ni empleados y mucho menos sus familiares, que en pocas ocasiones son voceros relevantes, al presumir con orgullo que su familiar forma parte de tal o cual empresa.

Por ello, si las empresas desean crear una conciencia sobre sus acciones de RSE, deben iniciar por una estrategia de comunicación, la que permita de forma periódica mantener informados a sus accionistas, empleados, proveedores y clientes, de manera puntual de cada una de las actividades que se realizan cotidianamente para impactar de forma positiva a las comunidades donde las mismas compañías operan. Asimismo fomentar campañas donde los propios empleados y sus familias participen activamente como voluntarios, haciendo realidad las acciones que las áreas de Responsabilidad Social promueven en beneficio de la comunidad y dar seguimiento a los resultados alcanzados por estas acciones.


Reputación, más allá de los dichos
No basta con decir que somos responsables. Es necesario compartir los motivos que nos convierten en organizaciones responsables ante los ojos de los grupos de interés, lo que nos permite construir una percepción positiva y clara como ciudadanos corporativos responsables; así es como realmente se gana con el tiempo, el respeto y la admiración de la sociedad.

Los distintivos por sí mismos no logran el efecto que las acciones y la buena comunicación de éstas logran en la mente de nuestros empleados, proveedores y clientes, quienes al ser testigos de las mismas, comprenden que la empresa va mas allá del discurso, pasando a la acción, generando bienestar real en su entorno.

Uno de los actos que mas ponen en riesgo la reputación de las empresas es el llamado marketing social. No es otra cosa que la acción que promueve la venta de servicios y productos y pone como pretexto que con ello se beneficiará a un grupo con alguna desventaja social, procurando dar lástima con un objetivo de venta. Esto, más allá de generar respeto y admiración, lo que provoca es desconfianza y en algunos casos de plano llama al rechazo, toda vez que las empresas no deben relacionar estrategias de venta con las necesidades de la gente.

Por ello es importante separar la mercadotecnia del tema de impacto a la comunidad, ya que la mercadotecnia es un área que genera estrategias para satisfacer las necesidades de un consumidor con un claro objetivo de venta, de esta forma el que decidirá entre una marca y otra, lo hará por que una de ellas cumple en calidad y valor con el precio que esté dispuesto a pagar, mientras que la Responsabilidad Social debe ser una acción ligada a la alta dirección de las empresas, que muestra la cultura organizacional, construyendo respeto y admiración hacia la estructura corporativa y fortalece la reputación de la empresa en su conjunto, la cual debe ser promovida por los recursos corporativos y no condicionada a la venta de productos para financiar causas.

Eso, apenas, es el punto arranque para alcanzar el calificativo de Empresas Responsables, para llegar a la meta faltan cientos de horas de buena acciones, y en esa ruta no debe faltar un buen plan de comunicación de las mismas.

Próximamente: Contrato de Adhesión PAC en PROFECO



Por: Gil Ramírez - PEGASO TECNOLOGÍA

En nuestra vida diaria y desde cualquier ámbito, es decir, bajo un rol de profesionistas independientes, empleados, prestadores de servicios etcétera, requerimos de una serie de servicios de los cuales en día no podemos dejar de prescindir.


Por ejemplo, basta caminar por alguno de los centros comerciales existentes en la Ciudad de México para darnos cuenta que ahí se ofertan una gama de servicios en sectores como; suministro de gas (L.P. y Natural), entretenimiento, servicios de telefonía móvil, servicios de internet, servicios de tv. de paga, renta de equipos de cómputo, y otros tantos más. En cada uno de ellos al solicitar el servicio requerido nos exhiben un contrato pre establecido con espacios en blanco, es decir, con espacios para ser rellenados con los datos de la otra parte contratante, esto sin duda simplifica las ventajas de sentarnos con el oferente o proveedor y pactemos los alcances de los servicios que nos serán prestados estableciendo los derechos y las obligaciones de cada una de las partes.

Haciendo alusión al ejemplo anterior, sin duda estamos frente al denominado contrato de “Adhesión”. Instrumento que por disposición de la Ley Federal de Protección al Consumidor; es aquel documento elaborado de forma unilateral por un proveedor en el cual se establece en un formato uniforme los términos y condiciones aplicables, a la adquisición de un producto o la prestación de un servicio.


Ahora bien, como no es novedad en nuestro sector (Facturación Electrónica y servicios de valor agregado), las experiencias nos hacen orientar acciones a mejorar la oferta y los servicios de la industria y no precisamente en lo que atañe al rubro de precios, sino en actuaciones que busquen fortalecerlo y otorgar mayor seguridad jurídica en la prestación de sus servicios a los usuarios/contribuyentes.


En su momento seguramente como resultado de estas novedades es posible que nos encontremos con la existencia de un contrato de “Adhesión” en nuestro Sector, el cual sin duda entre otras cosas otorgará la máxima seguridad jurídica para las partes contratantes y sobre todo transmitirá o bien hará conciencia en los usuarios / contribuyentes de la seguridad de contratar con un PAC, ya que al ser un ente regulado y obtener la autorización por parte del SAT habiendo cumplido una serie de requisitos exhaustivos (matriz de controles y seguridad), hacen que sin duda se tenga absoluta confianza de que se está estableciendo una relación en la prestación de servicios de manera seria.
La existencia de un contrato de “Adhesión” podría traer determinadas ventajas que por el momento me reservo a mencionar del todo, pero considero que la más importante es que la relación jurídica que se establece es de forma DIRECTA con el PAC, sin ningún tipo de intermediación o tercerización de servicios, teniendo como consecuencia el cumplimiento de las disposiciones legales aplicables como es el caso de lo dispuesto por la Regla 2.7.2.5 de la RMF 2016 que en lo conducente dispone:

Para los efectos de la regla 2.7.2.1., los proveedores de certificación de CFDI estarán a lo siguiente: I. (…) II. Deberán de certificar de forma directa los CFDI y para acreditar dicha situación deberán solicitar a los contribuyentes que les proporcionen el escrito a que se refiere la regla 2.7.2.7 segundo párrafo por ende, no podrán certificar por conducto de un tercero que opere en calidad de socio comercial, distribuidor o cualquier otra figura análoga.
Así las cosas, lo que las Autoridades Administrativas en materia de comercio (PROFECO) y en materia tributaria (SAT), deben de fomentar es la debida regulación del sector a través de buenas prácticas de sus participantes, dotando de plena seguridad en las relaciones que existen entre los usuarios/contribuyentes.