Cultura Contributiva

Sandra Burgos - REACHCORE




Cuando un niño pequeño nos hace preguntas como ¿Por qué tenemos que decir la verdad? O ¿Por qué es malo robar? O ¿Por qué debe obedecer a sus maestros? Podemos generar respuestas muy alineadas con nuestros propios valores, con esos temas universales sobre el respeto, la honestidad y la tolerancia. Sin embargo, las respuestas se tornar difíciles de emitir cuando la pregunta gira en torno al Pago de los impuestos, ya que por un lado es claro por qué debemos pagarlos, pero por otro están las prácticas sobre evasión de impuestos y la relación entre los impuestos pagados y la cantidad y calidad de los servicios recibidos por parte del Estado.

En este artículo vamos a hablar sobre la vinculación entre el Estado, nuestra calidad como ciudadanos – responsables y respetuosos de las leyes-, el pago de los impuestos como forma activa de contribuir con nuestro proyecto de nación y los servicios del SAT como coadyuvantes en la construcción de una cultura contributiva.

La necesidad de vivir en sociedades organizadas da como resultado, después de transiciones desde organizaciones simples hasta organizaciones complejas, la creación de los Estados. El Estado debe satisfacer las necesidades básicas de la sociedad, también es responsable de regular las relaciones entre sus miembros. Para que el Estado pueda coordinar, administrar, satisfacer y garantizar las necesidades sociales básicas tiene que hacerse de recursos financieros suficientes para poder cubrirlas y la fuente primordial para hacerse de esos recursos la constituyen en su mayor parte los gobernados, quienes además se verán beneficiados con todos los servicios públicos que el Estado les provee. Adicionalmente el Estado desarrolla una serie de “reglas” que enuncian derechos y obligaciones a los que se deben adherir sus miembros, las cuales incluyen la manera en que los gobernados contribuirán con las necesidades colectivas de interés general.

De acuerdo con la Procuraduría de la Defensa de Contribuyente (PRODECON), la Cultura Contributiva se entiende como una vertiente de la cultura democrática, la cual busca, por un lado, crear una consciencia social en los ciudadanos con el propósito de que contribuyan con el pago de los impuestos para el sostenimiento del Estado, y, por el otro, la obligatoriedad del Estado de retornar los recursos públicos al bien común.

Así cuando pensamos en cultura democrática nos viene a la mente el fomento al voto, los mensajes sobre la importancia de la participación ciudadana en los procesos electorales tanto locales como federales y la satisfacción que da, después de ejercer nuestro derecho/ obligación de votar, mostrar el pulgar marcado con tinta indeleble teniendo un sentimiento de satisfacción, de integridad y de cumplimiento, y es en ese momento cuando la persona se cataloga como un buen ciudadano pues ha ejercitado su derecho político en el sistema democrático que lo rige y ha cumplido cabalmente con su función social ciudadana.

Sin embargo, no es suficiente votar para considerarse un buen ciudadano y por eso es muy importante que crezcamos nuestra educación en formación de valores cívicos y éticos para que se incluyan también las características que nos hacen, además de un buen ciudadano, un ciudadano pagador de impuestos consciente de que con nuestra aportación respetamos la ley, cumplimos con una responsabilidad cívica, somos solidarios y ayudamos al crecimiento de nuestro país. La PRODECON en su tarea de fomentar la cultura contributiva enuncia y define las siguientes características y valores de un buen pagador de impuestos y, agrego yo, un ciudadano excelente:

  • Es un buen ciudadano, es consciente de sus obligaciones cívicas, como el pago de impuestos. Por ello participa activamente en la construcción del bien común y conserva los bienes y servicios públicos de su comunidad.
  • Es ético, actúa conforme a una correcta moral social; es decir, su conducta se rige por principios y valores que favorecen la construcción del bienestar común.
  • Conoce sus derechos y obligaciones, tiene el compromiso permanente consigo mismo de entender en qué consisten sus derechos y obligaciones para poder exigir el respeto de los primeros y cumplir cabalmente con las segundas.
  • Cumple la ley, respeta las normas vigentes porque está consciente de que la sana convivencia social sólo puede desarrollarse dentro de un marco de observancia cotidiana de las reglas.
  • Contribuye al gasto público, reconocer que el pago de impuestos es un elemento indispensable para que el Estado cumpla con su objetivo de proveer a la sociedad de bienes y servicios públicos; por ellos, cumple oportunamente con su deber cívico-ético de contribuir a los gastos que se generar al vivir en sociedad.
  • Se informa, es proactivo y busca estar informado respecto de lo que acontece en el ámbito público del país, como las cuestiones en materia tributaria, para asegurar su participación efectiva en la vida en democracia.
  • Participa, además de contribuir con el pago de impuestos, busca participar en las decisiones públicas para orientarse hacia el desarrollo social y económico de la colectividad. 
  • Confía en la autoridad, reconoce que un país consolidado necesita de la participación de gobierno y sociedad, lo que implica la construcción de una sana relación basada en la confianza mutua.
  • Exige una clara rendición de cuentas, sabe que la administración eficiente y eficaz de los recursos del Estado también es responsabilidad suya; por ello, exige un diálogo permanente con las autoridades para que rindan cuentas y transparenten el uso del gasto público.
  • Es solidario, tiene un sentimiento de unidad con los demás miembros de la sociedad, basado en metas e intereses comunes. 
  • Preserva los bienes y servicios públicos, es consciente de que los bienes y servicios públicos que resultan de las aportaciones de todos, elevan la calidad de vida de la colectividad, por ello procura su permanencia. 
  • Contribuye al bien común, comprende que le bien común necesita de la participación de todos, en consecuencia, colabora para lograr condiciones que favorezcan el desarrollo integral de todos los miembros de la colectividad.

Por su parte el Estado fortalece la relación con sus contribuyentes creando el Servicio de Administración Tributaria, órgano al que se le encomendó la recaudación tributaria. El SAT tiene dos líneas; por un lado, la obtención de recursos públicos necesarios para atender las necesidades de la población, abastecer y mejorar los servicios públicos y encauzar las aspiraciones del país; por otro lado, las condiciones que la administración tributaria debe establecer para promover el cumplimiento voluntario y responsable de las obligaciones tributarias.

Los esfuerzos para lograr cumplir con las líneas de acción encomendadas al SAT trajeron una transformación en la forma de interactuar con el contribuyente donde se visualiza al ciudadano como cliente de la administración tributaria colocándolo en el centro de los modelos de atención, cuyos canales y medios de comunicación garantizan un eficaz cumplimento de las obligaciones tributarias.

Con el enfoque de servicio al ciudadano, en la administración tributaria se promueve el cumplimiento de las obligaciones fiscales internas y las de comercio exterior y se armonizan las políticas tributarias con los niveles de servicio; se establecen directrices que giran en torno de facilitar el cumplimiento tributario.

A partir de 2018 se actualizó la forma de elaborar las facturas electrónicas (CFDI) con las actualizaciones realizadas al estándar tecnológico con el propósito de obtener una mejor calidad de la información que ingresa el SAT y con ello poder ofrecer otros servicios electrónicos o digitales a los contribuyentes.

Con la actualización de la factura electrónica es posible que los contribuyentes elaboren facturas con mínimos errores ya que se cuenta con ayudas como el uso de catálogos que estandarizan la información, el uso de reglas de validación que aseguran que el dato sea correcto, así como patrones que posibilitan que el dato registrado cumpla con la validación. Junto con las mejoras en el Buzón Tributario se logra una interacción ágil para proporcionar información y transmitir documentos al SAT ahorrando tiempo en los procesos que realizan los contribuyentes.

Fomentar una cultura contributiva es responsabilidad de ciudadanos y estado que deben buscar y adoptar herramientas para hacer mucho más fácil el pago de los impuestos, mucho más transparente la rendición de cuentas y el seguimiento de los recursos, además de adopción de ideas, valores y actitudes desde edades tempranas sobre la importancia que tiene contribuir al fortalecimiento de nuestro país habilitando su construcción con la participación de todos.


Referencias:
Procuraduría de la Defensa del Contribuyente. El Buen Pagador de Impuestos. Recuperado de:

Procuraduría de la Defensa del Contribuyente. Libro 1. Compilación de Ensayos. Primer Concurso Nacional de Ensayo. Retos y Perspectivas para una nueva Cultura Contributiva en México. 2013. Recuperado de:

Procuraduría de la Defensa del Contribuyente. Lo que todo contribuyente debe saber
Documento sobre educación tributaria. Recuperado de:

Publicación del Servicio de Administración Tributaria (SAT).
Servicios Fiscales Digitales en México: Evolución – SAT; La nueva administración tributaria en México.