Factura electrónica: Una década y siete años atrás...


Por: Mauricio Reyes - EDIFACT



Todo comienza en 1997, cuando un grupo de empresarios de la iniciativa privada y representantes de casi todos los sectores y algunos especialistas tecnólogos se reunieron con un fin común, poder lograr el intercambio, resguardo y gestión de sus facturas bajo el estándar EDI, estos pioneros se esforzaron por siete largos años mejorando su modelo al que se auto denominó como el "Comité de Factura Electrónica".

Su esfuerzo logró poner las reglas para el intercambio de información común con las órdenes de compra y sobre todo el contenido de la información de las facturas.

Fue entonces cuando todo ese esfuerzo no se concretó al reconocer que dicho intercambio de información de aquellos estándares de un modelo primitivo de factura electrónica no contaba con un valor fiscal, comercial y por si fuera poco tampoco legal.

Por todo lo anterior, la idea y la necesidad llegó hasta la cámara de senadores, la cámara de diputados, la secretaría de economía y el servicio de administración tributaria SAT, quienes con la finalidad de que la factura electrónica fuera aceptada y reconocida como válida y legal, reformaron las leyes, normas y reglamentos correspondientes.

Es así que el 31 de Mayo del 2004, es publicado en el DOF la iniciativa de gobierno para una nueva era en materia de comprobación, bajo un solo objetivo: convertirla en fiscal y digital a través de la Factura Electrónica.

Es entonces cuando se publica oficialmente en la primera resolución de modificaciones a la resolución de la miscelánea fiscal RMISC 2004 y la RMISC 2005, cuyo mandamiento establece las reglas para su implementación y operación y especialmente su regulación electrónica.

Parece que fue ayer 2004 pero la factura electrónica llego para quedarse, el tiempo fue testigo de una década que comenzó con un modelo estructurado pero débil como para que fuese adoptado en sus primeros años como obligatorio a los contribuyentes.

Hay que reconocer aquellas empresas que en colaboración con el SAT, hicieron un gran esfuerzo para que a través de las Addendas pudieran comercialmente hacer "obligatoria" la implementación del comprobante fiscal digital CFD.



Es preciso recordar que desde ese tiempo la factura electrónica fue opcional tanto para personas físicas como personas morales, bajo el esquema de emitir comprobantes por sus propios medios.

Durante esta fase de adopción los contribuyentes tuvieron la oportunidad de ajustar sus sistemas informáticos de manera pasiva durante varios años, hasta que las autoridades comenzaran por convertirla en obligatoria para finales del 2010 para las personas morales.

El primer esquema técnicamente conocido desde el 2004 fue el CFD (Comprobante Fiscal Digital) cuyos elementos fundamentales incluían la serie, el folio, el número de serie del certificado, cadena original, sello digital y de manera impresa la leyenda que indicaba un comprobante fiscal digital, así como el número de aprobación de las series y los folios.

El verdadero reto fue para los pioneros de la industria de factura electrónica, al tratar por todos los medios posibles de transmitir y justificar los beneficios de la factura electrónica como la agilidad de la operación, el incremento de la productividad, la seguridad del intercambio electrónico, la reducción de los costos administrativos, etc. y sobre todo el más difícil convencer al contribuyente en dejar atrás la convencional factura en papel.

Teniendo claro los contribuyentes, del alcance de su implementación, otras tareas ejecutadas en el proceso de migración fueron los grandes esfuerzos de las empresas en alinear su información fiscal, del emisor, del receptor, de sus productos, de sus servicios y la adaptación del modelo a sus sistemas internos y a sus procesos.

Entre los años 2004 y 2010 los proveedores de factura electrónica estuvieron pendientes de cualquier ajuste al esquema CFD promulgado por el servicio de administración tributaria SAT, dado que los ajustes surgieron con la finalidad de robustecer el modelo. Un ejemplo de esto sería el ajuste de la versión CFD 2.0 a 2.2 por mencionar alguno.

Una serie de factores adversos al modelo CFD comenzaron a surgir, entre los que destaca la entrega del reporte mensual, cuyo contenido y estructura se convertía de algo obligatorio en opcional. Su complejidad de operación para muchos contribuyentes fue tal, que los rezagos en su entrega al SAT dieron lugar a que en la práctica comenzara a omitirse parcial e incluso totalmente su envío.

Tal vez podría ser una de las causas que dio origen a otro nuevo modelo de operación de la factura electrónica en el 2011, dado que dichas entregas ya no permitían al SAT identificar, recaudar y fiscalizar las operaciones derivadas de la factura electrónica.

El 3 de Septiembre del 2010 el servicio de administración tributaria SAT publica el comunicado de prensa 123/2010 donde establece la puesta en marcha de la factura electrónica a partir del 1 de Enero del 2011, mencionando los nuevos mecanismos que supone de un esquema opcional a un uso generalizado aplicando reglas sobre los ingresos acumulables.

El martes 14 de septiembre del 2010, en la primera resolución de modificaciones para la Resolución Miscelánea Fiscal de 2010 en su anexo 1-A y 20 se ratifica oficialmente el nuevo modelo de factura electrónica CFDI, cuyas características adoptaran los contribuyentes cuando estos la emitan y se envíen los CFDI a un proveedor de autorizado de certificación de CFDI, para su validación, asignación de folio e incorporación del sello digital del SAT cumpliendo con las especificaciones técnicas del estándar del comprobante fiscal digital por internet CFDI según el anexo 20.

Para tal efecto el SAT crea la figura del proveedor autorizado de certificación quienes deberán cumplir con requisitos técnicos, fiscales y legales para obtener su autorización y atender a los contribuyentes, como un proveedor auxiliar a nombre del SAT.

En resumen, se ha cumplido una década sobre la adopción de la factura electrónica en México, el pasado 1 de abril del 2014 se podrá considerar ya como una fecha histórica, cuando el SAT deroga por completo la emisión CFD y en definitiva los comprobantes en papel, ratificando que el único esquema valido de comprobación fiscal es la Factura Electrónica (CFDI).

El 31 de mayo 2014, se cumplen diez años y hoy México es 100% digital en materia de comprobación fiscal. Hoy todos aquellos que fuimos parte de aquel primer comité de factura electrónica en 1997 podemos estar satisfechos al saber que no solo el modelo de factura electrónica CFDI es robusto, si no también hoy es referencia para Europa y América Latina.

Mejores prácticas en la industria de la factura electrónica


Por: Gerardo Ruíz Rocha - INTERFACTURA

Ante la obligatoriedad del uso de Comprobantes Fiscales Digitales a través de Internet, resultado de las recientes reformas fiscales, la preocupación de los contribuyentes por dar cabal cumplimiento a sus obligaciones fiscales y la necesidad de las autoridades fiscales de detectar prácticas de evasión e identificar delitos como la falsificación de comprobantes fiscales, se ha vuelto una necesidad imperiosa conocer las mejores prácticas en la implementación y uso del CFDI, como medio de comprobación de la actividad fiscal.

En este orden de ideas, analizaremos 3 mejores prácticas que servirán de base para la toma de decisiones en relación a la emisión de sus documentos fiscales de forma electrónica.


1. Conozca a su proveedor autorizado de certificación de CFDI (PAC), ahora conocidos como auxiliares de facturación
Si bien es cierto, actualmente existen numerosas opciones de PAC con los que un contribuyente puede contratar diversos servicios, entre ellos los de emisión, recepción y/o timbrado de CFDI; sin embargo, se debe buscar a aquel Proveedor que cumpla con las expectativas de servicio del contribuyente, y le brinde la seguridad de una atención continua.

Así como existen múltiples opciones de PAC, existen numerosas maneras para que los contribuyentes lleguen a ellos, ya sea de manera directa o indirecta, mediante distribuidores, terceros, y otras figuras.

Cuando se llega a los Proveedores de Certificación de manera indirecta, es decir, a través de un intermediario, es muy factible que el contribuyente desconozca quién finalmente le proporciona el servicio.

Por lo anterior, es importante que el contribuyente, de manera expresa, manifieste su conocimiento y autorización para que el PAC de su elección sea quien le entregue a la autoridad fiscal la copia de sus comprobantes fiscales.

Es importante destacar que, para que un Proveedor de Certificación pueda obtener y continuar con su certificación, debe cumplir con requisitos y obligaciones plasmados dentro de la Resolución Miscelánea para 2014, la cual exige al Proveedor mantener una relación directa con los contribuyentes.

Para brindar un sustento de lo anterior, cito textualmente lo contenido en la regla I.2.7.2.5., en su fracción II: “II. Deberán prestar de forma directa el servicio autorizado y para ello solicitarán a los contribuyentes que les proporcionen el escrito a que se refiere el segundo párrafo de la regla I.2.7.2.7., por ende, no podrán proporcionar dicho servicio por conducto de un tercero que opere en calidad de socio comercial, distribuidor o cualquier otra figura análoga.”


La luz ambar se enciende al conocer que, por ley, debe existir un contrato entre el PAC y el cliente, es decir, se debió firmar un contrato en algún punto del tiempo, con lo que se garantiza que existe conocimiento de los derechos y obligaciones de ambas partes. Sin embargo, existen numerosos casos en que los emisores no conocen la identidad de quien timbra sus comprobantes fiscales.

Entre los diferentes tipos de proveedores de factura electrónica, se encuentran empresas que desarrollan sistemas ERPs, que ofrecen como parte de sus módulos el servicio de facturación electrónica, aún y cuando el timbrado lo hacen uno o varios terceros.
Con esto, el usuario final no tiene la total transparencia de quién está timbrando sus comprobantes fiscales, por lo que se encuentra ante un grave riesgo.

Usted se preguntará, ¿cuáles serían las posibles consecuencias de contratar un ERP que sin ser PAC ofrece facturación con un tercero, sin que sea transparente para el usuario la identidad de quien timbra sus comprobantes?

La respuesta es sencilla. Existe el riesgo de que sea una empresa que no cumpla con los estándares mínimos de seguridad para manejar datos tan confidenciales como su Certificado de Sello Digital, o incluso su FIEL, y en el peor de los escenarios, desapareciera del mercado dejando en estado de indefensión al contribuyente. Si este Proveedor hubiese cometido errores en el timbrado o en la generación de CFDIs (timbrado en destiempo, incumplimiento de estándares tecnológicos, omisión de verificación de vigencia del Certificado de Sello Digital, entre otros), y en el supuesto de que el emisor se encontrara en auditoría fiscal y en ésta se detectaran imprecisiones tecnológicas en los comprobantes fiscales, ¿quién sería el responsable ante la autoridad hacendaria? Recordemos que el ERP no es un proveedor autorizado ante el SAT, por lo que en automático se deslinda de la responsabilidad.

Conocer bien su PAC es la primera mejor práctica que le alejará de muchos problemas fiscales.


2. Evitar conflictos de intereses
Con frecuencia las compañías de consultoría, que también ofrecen auditorías, hacen un doble papel de juez y parte; auditan a sus propios clientes, y recomiendan (o en ocasiones exigen) cambios estructurales, qué herramientas de tecnología usar, y hasta con qué PAC deberían de realizar su facturación, ya que es un sistema con el cual ya están familiarizados y en ocasiones facilita su trabajo.

El papel de un auditor se centra en actividades más o menos comunes, pero que mayormente se pueden englobar en dos conceptos: por una parte está la auditoría externa, que contempla la revisión de los estados financieros de la compañía, realizado (de acuerdo con ciertas normas) por un profesional certificado e independiente, con el fin de expresar o emitir una opinión sobre los mismos.

Por otra parte, está la auditoría interna, que consiste en la revisión de las tareas contables, financieras y de cualquier otro tipo, realizado por un servicio de auditoría independiente, pero dentro de la organización de la empresa, para ayudar a cumplir con los controles establecidos.

Un auditor que recomienda el uso de un determinado PAC, está actuando como juez y parte. Por ejemplo, imagine que un juez es quien dará seguimiento al caso de una persona de su propia familia, y dictará una sentencia, ¿Cuál cree usted que sería su veredicto? Este ejercicio es inaceptable, ya que existiría un conflicto de intereses.

Contemplando nuevamente al escenario de que se presentara un error en la emisión de CFDIs por parte un PAC recomendado por su auditor, ¿quién respondería ante las autoridades hacendarias? La respuesta vuelve a ser sencilla: usted.

Esto nos remite a la primera mejor práctica, conozca a su PAC, ya que éste Proveedor será el encargado de validar por usted que sus comprobantes cumplan con los requisitos solicitados por la autoridad fiscal, validar que su Certificado de sello digital esté vigente, y validar que el comprobante cumpla con las especificaciones técnicas del Anexo 20, por lo que ningún intermediario debe intervenir en esta relación. El único que debe de decidir de acuerdo a su análisis de conveniencia, costo, confiablidad, eficiencia, prestigio y demás variables, es usted, porque al final del camino, el único responsable ante la autoridad fiscal es el contribuyente.


3. Maneje con cuidado su Firma Electrónica Avanzada (FIEL)
En lo que respecta a la FIEL y el CSD, considero importante aclarar la diferencia entre ambas. La Firma Electrónica Avanzada es la representación electrónica de una firma autógrafa para trámites puramente fiscales. El Certificado de Sello Digital es como la FIEL, pero su función es únicamente útil para la emisión de Comprobantes Fiscales Digitales a través de Internet (CFDIs).
El manejo de la FIEL es profundamente crítico y confidencial, puesto que es la forma en la que el SAT comprueba la identidad de los contribuyentes, incluso, entregarle esta llave a un tercero es como entregarle un cheque en blanco firmado, dándole numerosas opciones de uso.
¿Qué sucedería si alguien llegara a hacer mal uso de una FIEL ajena?
Dado el caso, el dueño podría encontrarse inmerso en una serie de problemáticas fiscales, como por ejemplo, que su FIEL sea usada para emitir facturas a su nombre sin su autorización, para actos ilícitos; las sanciones podrían ser diversas, en conjunto con los problemas fiscales que se deriven de ello, siendo el único afectado el dueño de la FIEL.
El Certificado de Sello Digital, es el único archivo que la mayoría de los Proveedores Autorizados de certificación solicitan al contribuyente para emitir sus CFDIs, aunque debido a una facilidad en la ley existen otros que solicitan la FIEL. Ante esa circunstancia, habrá que poner especial atención en la reputación y confiabilidad en el manejo de su información por parte de ese Proveedor, ya que pueden caer en manos de un tercero sin ninguna certificación datos tan confidenciales que pueden poner en riesgo el patrimonio de su compañía.
La recomendación sería cambiarse con un PAC y solo usar el CSD, para evitar malos manejos.
El trámite del CSD es rápido, es vía electrónica y no es necesario acudir personalmente al SAT; toma un par de minutos y aumenta la seguridad en la emisión de factura electrónica.

La cuidadosa gestión de estos dos archivos es una mejor práctica que previene fraudes fiscales. Conocer y practicar estos 3 consejos es el principio de una sana relación con el SAT, y al hacerlo, usted encontrará de mucho valor el cambio de su comprobación fiscal al formato 100% digital.

Una década en la construcción estándar


Por: Enrique Gómez - CARVAJAL



Se dice mucho de la factura electrónica, desde la necesidad de disminuir la evasión fiscal, hasta la optimización de procesos contables dentro de las empresas, junto con muchos otros beneficios enfocados al medio ambiente, así como ahorros en costos operativos de traslado y resguardo. Sin embargo lo que hoy conocemos como un estándar de comprobante digital en México ha llevado un desarrollo donde los contribuyentes, los proveedores de servicios y la autoridad tributaria han ido paso a paso definiendo un modelo operativo que responde a las necesidades del recaudador y enriquece el intercambio comercial.

Primer Corte
Hacia 1997, un grupo de empresarios inician esta aventura formulando algunas ideas para eliminar la necesidad del uso de papel en los procesos comerciales. Pero no fue hasta el 5 de Enero del 2004, cuando el Servicio de Administración Tributaria (SAT) promueve cambios al Código Fiscal de la Federación para liberar lo que fuera la primera versión de reglas electrónicas para la construcción de Comprobantes Fiscales Digitales; CFD Ver. 1.0. Una vez con ello, se dio pie a la posibilidad de contar con un esquema adicional para el uso de comprobantes con validez fiscal pero de manera digital, vinculando emisores con el documento que emiten, garantizando mayor control y eficiencia de los recursos de fiscalización.

Tomando como referencia las mejores prácticas y experiencias conocidas mediante el uso de firmas electrónicas (PKI) que garantizaban la unicidad, integridad y no-repudio así como el uso archivos tipo XML dieron como resultado universalidad de manera neutral al resultado, facilitando el desarrollo y masificación del CFD.

A partir de ese momento el SAT entró a la era digital, creó una modalidad de comprobante fiscal en el que no se requiere de forma obligada el uso del papel como medio para demostrar su autenticidad dando la posibilidad de sustituirlo.

Versión 2.0
Poco más tarde, en el 2006, quedan establecidos en el Código Fiscal de la Federación los cimientos para la emisión y envío de las facturas electrónicas con la segunda generación del CFD Ver. 2.0. En ese momento subsistían solo dos modalidades de Comprobantes Impresas: los que se obtenían por medio de una imprenta autorizada, quién regulaba y reportaba los folios impresos, y los “auto-impresores”, aquellas empresas que podían solicitar un permiso y bajo ciertas condiciones podían generar y auto-gestionar los folios en sus facturas.

A partir de Julio 2007, el SAT autorizó a las empresas certificarse para gestionar comprobantes fiscales digitales a nombre de los contribuyentes, llamados Proveedores Autorizados de Comprobantes Fiscales Digitales (PACFD), modalidad bajo la cual alrededor de 30 empresas se certificaron con el objetivo de ayudar a las empresas contribuyentes a generar sus comprobantes electrónicos.

Estas facturas contaban con dos Firmas o Sellos Digitales (PKI), la del emisor o contribuyente y la del PACFD quién ayudaba a la autoridad con la gestión de folios. Todo esto motivado por algunas empresas que tenían gran número de proveedores y motivaban a los mismos a entregar de manera electrónica obteniendo ciertos beneficios, en algunos casos como única manera de poder continuar haciendo negocios. Uno de los cambios significativos durante este periodo fue la suspensión del Padrón de Importadores a todas aquellas empresas que no tuvieran Firma Electrónica (FIEL).

Entonces, entre 2007 y 2008, existían dos manera de hacer facturas electrónicas: Por “Medios Propios” (mediante desarrollos propios o adquiridos para generar los documentos) y a través de los “PACFDs”. Época de grandes retos ya que con la falta de conocimiento de las empresas y la rápida demanda de Comprobantes Fiscales Digitales surgieron gran número de soluciones en las dos modalidades y el contribuyente emitía y recibía comprobantes electrónicos, pero por control, los prefería (y en algunos casos exigía) en papel. Los reportes al SAT del uso de los folios y balance se entregaban de manera mensual.

En algunos casos complicados porque la información era mucha incluso para los medios magnéticos y los medio en línea para entrega padecían de saturación por la alta demanda y concurrencia de contribuyentes.

El siguiente gran paso en este proceso fue iniciar la adopción de una operación sin papel, más cuando el uso del mismo se tenía tan arraigado, tarea que ocurre en dos fases: la primera, los auto-impresores, a quienes se les quita esta facilidad a partir del 30 de Abril del 2008 para invitarlos a hacer Comprobantes Fiscales Digitales; y la segunda, los Impresores Autorizados de Facturas Electrónicas, quienes dejaron de operar a partir del 1 de Enero del 2011 dando paso al contribuyente como auto impresor, haciendo uso del Código de Barras Bidimensional (CBB).

CFDI – Comprobante Fiscal Digital a través de Internet
En el 2011 con toda la experiencia adquirida y aprendiendo de los traspiés, nace el CFDI, un nuevo esquema de comprobantes electrónicos y junto con él surgen los Proveedores Autorizados de Certificados (PAC), el segundo nivel de autorización que, hasta ahora, ha liberado el SAT para las empresas de confianza que lo apoyan en toda la certificación de documentos, dónde al menos 10 de los viejos PACFDs refrendaron su compromiso. Con esto, las empresas que reportaron ingresos mayores a 4 millones de pesos en el último ejercicio fiscal anterior a 2011 fueron las primeras en moverse al nuevo esquema.

El nuevo Comprobante Fiscal Digital por internet (CFDI) da la facilidad de un reporte inmediato a la autoridad de comprobantes, eliminando el reporte mensual. A sólo 10 años de haber empezado este reto tecnológico evolutivo y con la tercera versión del CFDi Ver. 3.2, en Enero 2014, desaparece el CBB y fortalecida la autoridad con el apoyo de 77 PACs registrados, todos los contribuyentes tiene que hacer Comprobantes Fiscales Digitales por internet o CFDi en un mercado mucho mas moderno y seguro, con tecnologías de última generación y aún hoy adaptándonos al cambio y el cambio a nosotros.

Aumentando la seguridad en el envío y recepción de transacciones y ampliando estos beneficios y experiencia adquirida a mas tipos de documentos que requieren un trato fiscal seguro, privado e íntegro, como los recibos de nómina, balanzas de comprobación contable y pólizas del periodo; dando continuidad a la credibilidad adquirida, pero sobretodo congruencia a los procesos desarrollados hasta ahora.

Cierto es, como en todos los procesos, que aún existe áreas de oportunidad pero así como nos adaptamos el uso del celular y el internet en la productividad diaria, esta evolución de Comprobantes Fiscales Digitales nos ha llevado hoy a contar con un sistema de reporte fiscal cotidiano en nuestro día a día en un mundo cada vez más móvil, dinámico y conectado que requiere de este tipo de evolución tecnología para no rezagarse e ir avanzando hacían una era en digital ineludible; donde el futuro es hoy.

Novedades PAC: Actualidad operativa, novedades tecnológicas


Por: Gref Werner - REACHCORE




1. Es interesante que, México como país líder en la adopción de documentos fiscales electrónicos, ha visto un gran crecimiento en servicios colaterales que le agregan valor al proceso de emisión y recepción de facturas electrónicas. Varias de las novedades que han resaltado más son las opciones de integración que tienen las organizaciones y personas físicas para enviar y recibir facturas electrónicas.

Para las organizaciones, es importante automatizar la integración entre sus sistemas de contabilidad y administración (ERP, por sus siglas en inglés) con los sistemas ERP de sus clientes y proveedores.

Con estas integraciones de sistema a sistema, conocido también como ‘Business to Business (B2B)’, las comunidades de comercio electrónico pueden intercambiar información de una manera mucho más confiable, segura y eficiente. Algunas de las opciones de integración entre organizaciones incluyen protocolos de comunicación estándar, formatos de archivos y tipos de documentos, tal como órdenes de compra.

2. Otros servicios que le agregan valor a los servicios de factura electrónica son especializaciones por mercados verticales y horizontales. Es decir, algunos proveedores tienen amplia experiencia en el sector Automotriz, Retail (Cadenas Comerciales), Banca, Petrolero, entre otros. Proveedores especializados en estas industrias cuentan con el conocimiento necesario para habilitar procesos completos de B2B entre clientes y proveedores, que incluyen la factura electrónica, entre otros documentos fiscales. Otros proveedores tienen experiencia en soluciones horizontales, por ejemplo, servicios contables en línea, servicios financieros para PYMEs, y muchos más.

3. La operación de servicios de intercambio de documentos fiscales entre organizaciones y personas físicas permite que el mercado apalanque servicios de integración existentes y futuras para ser más competitivos a nivel nacional e internacional. Además de que es importante que su proveedor de servicios cuente con la infraestructura tecnológica y operativa necesaria para atender sus necesidades, es importante la experiencia en soluciones de mercado específicos para mejorar la probabilidad de una implementación y mantenimiento recurrente exitosa.

Regulación de la factura electrónica en México: ¿Beneficios u obligaciones?


Por: Javier Vega Flores - PEGASO TECNOLOGÍA

Quizá habrán escuchado de la metáfora del niño y el burro: El burro jala un vagón, mientras el niño que lo maneja va enseñándole al burro una zanahoria que cuelga de un hilo. El burro camina para alcanzar la zanahoria, pero desde luego ésta queda siempre por delante de él. Mientras tanto, el niño sostiene un mazo que utiliza para recordarle al burro que debe seguir caminando cuando se detiene. En suma, a veces utiliza la zanahoria y a veces el mazo: Lo que mantenga al burro y al vagón moviéndose.

Los gobiernos, regularmente utilizan una zanahoria y un mazo para hacer que sus programas avancen y funcionen. México ha utilizado ambos en los últimos 10 años para impulsar el proyecto de la factura electrónica y el vagón… se está moviendo. México ha pasado por un proceso de adopción de la factura electrónica en los últimos 10 años. Todo comenzó cuando la industria de venta al detalle pidió al gobierno de México incluir la factura electrónica como parte de su programa de modernización como herramienta para acelerar los ciclos comerciales. Sin embargo, otros países como Chile habían comenzado unos años antes.

En los primeros años del proyecto en México, no se implementó como obligatoria la factura electrónica, se trataba más bien de un proyecto piloto. Sin embargo, el gobierno se acercó a varias grandes compañías para apoyarlas en la adopción de este nuevo modelo.

Antes de la factura electrónica
Antes de la factura electrónica, todos los negocios tenían que ir a las imprentas autorizadas por el SAT para solicitar la impresión de sus folios para realizar facturas (existían varios centenares de imprentas autorizadas en todo México). Estas imprentas reportaban al Servicio de Administración Tributaria, SAT, para informar diariamente de las transacciones que tenían con los contribuyentes, y proporcionaban datos a la autoridad sobre el número de facturas que una persona física o moral solicitaba.

Aquellos interesados en convertirse en imprentas autorizadas por el SAT presentaban su solicitud para que el SAT acreditara que se trataba de un contribuyente registrado y al día en sus obligaciones fiscales. Posteriormente, la persona física o moral recibía la aprobación para operar como imprenta autorizada por el SAT.

Compañías de gran escala, como los bancos y las telecomunicaciones, que entregaban millones de declaraciones o facturas todos los meses, podían pedir un permiso especial para imprimir sus propias facturas. El SAT aceptó aprobar un esquema en el que dichos contribuyentes tenían que proporcionar un diagrama de su infraestructura de impresión y proporcionar el mismo detalle que las empresas de impresión autorizadas por el SAT para vender el formato impreso. Se convirtieron en los "Auto-impresores".

Los inicios
Una vez que la factura electrónica se puso en marcha, estos "Auto-impresores" fueron los primeros en ser obligados a migrar a la factura electrónica, si querían conservar el mandato de tomar sus propias facturas "en casa". Para el resto de los contribuyentes, seguía siendo una opción, no una obligación migrar a la factura electrónica.

Pasar de papel a electrónico trajo un poco de estrés inicial, pero después de la implementación se identificaron los ahorros y la comodidad que superaron la tarea extra de aprender el modelo al inicio.

Muy pronto, los minoristas a gran escala pidieron a sus proveedores entregar también una factura electrónica, para que pudieran procesar el ciclo comercial (órdenes de compra, avisos de envío, notas de recepción, facturas, notas de crédito y notificaciones de pago) a través de un mecanismo electrónico completo con el fin de procesar sus pagos.

Pocos años más tarde, el SAT define que las empresas y los individuos que tuvieran determinados ingresos o ventas anuales, sólo podrían expedir facturas electrónicas. Este umbral se amplió para el año siguiente y durante este periodo, la masa crítica ya estaba tomando forma.

Para el año 2014, todos los contribuyentes (personas físicas y morales), excepto los habitantes de zonas determinadas en las que no se encuentra disponible internet, deben expedir factura electrónica.

El futuro
Los llamados microempresarios son los pequeños contribuyentes que cuentan con puntos de venta y prestación de servicios a lo largo y ancho del país. Carpinteros, tienditas de abarrotes, vulcanizadoras, etc, que durante años, han pagado solamente una cuota fija reducida del impuesto sobre la renta, ISR. El SAT ha establecido que todos ellos (más de 3 millones de contribuyentes) deben incorporarse al régimen fiscal general.

Ellos recibirán una tasa preferencial para el pago del ISR durante los próximos 10 años, que va disminuyendo año tras año. Sin embargo, ahora éste régimen de contribuyentes denominado régimen de incorporación fiscal, RIF, puede emitir facturas. Si bien anteriormente los micro-negocios ya podían vender o prestar sus servicios a otros contribuyentes registrados, no se les permitía expedir facturas, lo cual desalentaba las relaciones con clientes y proveedores de mayor escala.

A partir de 2014, estos microempresarios aumentarán su negocio, ya que serán capaces de proporcionar facturas y acceder a nuevos mercados de oferta y demanda.

México emitió aproximadamente 5 mil millones de facturas durante el año pasado y este número podría aumentar considerablemente en los próximos años.

En suma, México ha administrado correctamente los beneficios y las obligaciones de los contribuyentes a lo largo de la última década en materia de tributación digital. Por su parte, el mercado ha contribuido significativamente también a incorporar a otros contribuyentes en el uso de la factura electrónica para beneficio de todos los participantes.

Se necesita de la zanahoria y el mazo para avanzar el vagón. México lo ha hecho y con ello ha llevado la emisión de miles de facturas hasta los mil millones de transacciones actuales. Ha tomado 10 años, pero ha valido la pena.

¿Sabias qué? Sucesos clave en la factura electrónica en México


Por: Marcela Cisneros - DIVERZA

2004

La facturación electrónica es reconocida por las autoridades y se abre la puerta a este nuevo modelo de eficiencia en las actividades empresariales.

Se publica el esquema técnico del comprobante fiscal digital (CFD) era la versión 1.0 y quienes emitían facturas electrónicas tenían la obligación de entregar al SAT un Reporte Mensual de los CFDs emitidos.

2006
Surge la figura del Proveedor Autorizado de Comprobantes Fiscales Digitales (PACFD) cuya función es facilitar la emisión de facturas electrónicas asegurando el cumplimiento en las reglas y estándares que regían en el momento.

El estándar técnico del CFD cambia a la versión a la 2.0 en donde se incorporan los conceptos de Addenda y de Complemento.

2007
Surge la primera empresa autorizada como PACFD.

2008
Inicia la obligatoriedad de facturación electrónica para cierto tipo de contribuyentes y se elimina la posibilidad de “auto-impresión” de facturas.



2009
Desaparece el concepto de “auto-factura” y los industrializadores y comercializadores de productos del sector primario deben usar los servicios de un PACFD para obtener sus comprobantes.

Se anuncia la eliminación de la emisión de facturas impresas, solo se da margen para seguir usando este modelo por dos años más.


2010
Desparecen los PACFDs y surgen los Proveedores Autorizados de Certificación (PAC) cuya principal responsabilidad es certificar en nombre del SAT que las facturas electrónicas hayan sido emitidos conforme al estándar y las reglas.


Tres empresas alcanzan a obtener su autorización antes de terminar el año.

2011
Cambia el modelo operativo y el esquema técnico de la factura electrónica, surge una nueva versión que se denomina Comprobante Fiscal Digital a través de Internet (CFDI) versión 3.0.

Este modelo conviviría con la versión de factura electrónica CFD 2.0 y con la versión impresa con Código de Barras Bidimensional (CBB) sólo por dos años más.


2012
Se renueva el esquema técnico de las facturas electrónicas, el CFD versión 2.0 cambia por la versión 2.2 y el CFDI versión 3.0 cambia por la 3.2. En ambos casos para definir como requeridos otros datos.
Para diciembre termina en definitiva la vigencia de toda factura pre-impresa con impresor autorizado, la única versión impresa posible es la que el propio contribuyente puede emitir con un CBB otorgado por el SAT.

2014
La factura electrónica es obligatoria para todo contribuyente y desaparece en definitiva la versión impresa con CBB y el CFD versión 2.2.

El SAT libera su propia solución para generar CFDIs y para el mes de abril ha autorizado a 77 proveedores como extensión de este servicio.

Con la factura electrónica es más fácil y rápido cumplir con las obligaciones fiscales


Por: SAT



La obligatoriedad para todos los contribuyentes de utilizar factura electrónica, también conocida como comprobante fiscal digital por internet, a partir de 2014, es una medida derivada de la Reforma Hacendaria que además forma parte de los objetivos del SAT entre los que se encuentra brindar a los contribuyentes herramientas sencillas que les permitan cumplir con sus obligaciones fiscales en forma fácil y dinámica.

Esta medida es adoptada cada vez por más contribuyentes, ya que les trae múltiples beneficios en el cumplimiento de sus obligaciones fiscales: permite hacer declaraciones prellenadas, simplifica la contabilidad y, además, es la única forma para deducir sus gastos y recibir devoluciones de ISR cuando tengan un saldo a favor.

Por otro lado, el uso de la factura electrónica también disminuye costos de operación, minimiza el uso de papel y reduce la probabilidad de fraudes. Gracias a estos beneficios, hasta abril de 2014, los contribuyentes que emiten facturas electrónicas son más de 2,716,000, y se han generado, en total, 11,424,610,421 facturas electrónicas. Expedir facturas electrónicas es muy fácil, y el Servicio de Administración Tributaria ofrece las siguientes opciones:

  1. A través de la aplicación “Mis cuentas”, disponible en el Portal del SAT, donde las personas físicas únicamente requieren RFC y contraseña. Ya usan este servicio 549,380 contribuyentes que han realizado 3,625,059 operaciones, de las cuales 3,173,679 fueron hechas por contribuyentes del Régimen de Incorporación Fiscal.
  2. Mediante el servicio de facturación gratuito ofrecido por el SAT, donde las personas físicas sólo necesitan su firma electrónica y su RFC, mientras que las personas morales precisan, además, de un certificado de sello digital. Ya usan este servicio 818,662 contribuyentes.
  3. Con el servicio de un auxiliar en facturación, cuya lista aparece en el Portal del SAT, donde sólo se requiere firma electrónica y un certificado de sello digital.
Además, vale la pena destacar que el año pasado, el SAT presentó el Bruselas, Bélgica, la evolución del modelo de Factura Electrónica durante un encuentro con autoridades de la Comisión Europea y directivos de la European E-invoice Service Providers Association, que representa a los proveedores de Factura Electrónica en Europa. Ambos celebraron la solidez del modelo mexicano, que en el viejo continente sólo puede compararse con el de Portugal.
The Economist on Line en un artículo reciente, del 17 de mayo, pondera positivamente el uso de las facturas electrónicas en México. Explica que ha acabado con la falsificación de facturas que representaba pérdidas millonarias y que está dirigida principalmente contra la evasión fiscal. Dice, además, que México ha ido más lejos que cualquier otro país en la introducción de la factura electrónica al hacer que sea obligatoria tanto para las personas como para las empresas. “Desde la Unión Europea hasta China se está considerando imitar el modelo mexicano”.

Con la facturación electrónica, el SAT se pone a la vanguardia digital y contribuye, a través del uso de la tecnología, a hacer más fácil y rápido el cumplimiento de las obligaciones fiscales a los contribuyentes.

PAC: Eslabón clave en la digitalización fiscal


Por: José Luis Ayala - DIVERZA




Para todos aquellos que decidimos incursionar en el terreno de la Factura Electrónica como negocio, algunos antes que otros, no deja de sorprendernos cómo es que a pesar de que su utilización es exigible ya universalmente —todo tipo y tamaño de contribuyente está obligado a utilizarlo— y de que su historia formal supera escasamente los 10 años, aun sigue siendo incomprensible en algunos de sus aspectos para la gran mayoría de los contribuyentes, incluso para aquellos que la utilizan desde sus inicios.

Es cierto que hay un estrato de contribuyentes —los más pequeños y menos “internetizados”— para los que es entendible y hasta justificable que la obligación les resulte un tanto incómoda, pero también es cierto que esto es así no porque sean incapaces de acceder a la tecnología que hace posible el cumplimiento de dicha obligación, sino más bien porque para ellos representa un cambio radical en términos de cultura —por el poco o nulo hábito de registro de operaciones— y porque para algunos de ellos siempre les resultará más cómodo permanecer ajenos a la evolución tecnológica que de hecho ya es inevitable en materia tributaria.

Para otros estratos de contribuyentes, entre los que están incluso aquellos que entienden perfectamente la tecnología involucrada y que aprecian con mucha mayor claridad sus beneficios operativos y económicos, también hay espacios en blanco que sólo al SAT y a quienes tienen el carácter de Proveedores Autorizados de Certificación les corresponde llenar —al primero en términos de difusión y al segundo en términos de mejores prácticas— en el ánimo de que el modelo se consolide y alcance su plena madurez.

Esos espacios en blanco son precisamente aquellos en donde la certeza legal sobre lo que se acredita o sobre lo que se deduce podrían significar el todo o el nada tanto para la autoridad como para el contribuyente. Son espacios en los que en este terreno, como en otros tantos, la presencia de un tercero confiable es la más viable y eficaz de las soluciones. De ahí la esencia y razón de ser y de existir de un Proveedor Autorizado de Certificación (PAC).

Porque si bien es cierto que su presencia ha contribuido de manera significativa en la masificación del modelo en nuestro país —por la multiplicación de la infraestructura y de las soluciones tecnológicas necesarias para ello— mucho más cierto el hecho de que la confidencialidad, la seguridad y la disponibilidad requeridas para un modelo que inevitablemente hace uso de internet como plataforma de operación y distribución, no tienen un mejor garante que un PAC, primero por el marco legal que lo regula y segundo por la disminución del impacto económico en los contribuyentes.

Aun falta mucho por hacer para consolidar el modelo por supuesto y con la ampliación en las operaciones que de manera digital deberá hacer el contribuyente en su interacción con el SAT, con toda certeza veremos en el corto plazo quizá una ampliación también es las responsabilidades y operaciones de un PAC.