Factura electrónica: Una década y siete años atrás...


Por: Mauricio Reyes - EDIFACT



Todo comienza en 1997, cuando un grupo de empresarios de la iniciativa privada y representantes de casi todos los sectores y algunos especialistas tecnólogos se reunieron con un fin común, poder lograr el intercambio, resguardo y gestión de sus facturas bajo el estándar EDI, estos pioneros se esforzaron por siete largos años mejorando su modelo al que se auto denominó como el "Comité de Factura Electrónica".


Su esfuerzo logró poner las reglas para el intercambio de información común con las órdenes de compra y sobre todo el contenido de la información de las facturas.

Fue entonces cuando todo ese esfuerzo no se concretó al reconocer que dicho intercambio de información de aquellos estándares de un modelo primitivo de factura electrónica no contaba con un valor fiscal, comercial y por si fuera poco tampoco legal.

Por todo lo anterior, la idea y la necesidad llegó hasta la cámara de senadores, la cámara de diputados, la secretaría de economía y el servicio de administración tributaria SAT, quienes con la finalidad de que la factura electrónica fuera aceptada y reconocida como válida y legal, reformaron las leyes, normas y reglamentos correspondientes.

Es así que el 31 de Mayo del 2004, es publicado en el DOF la iniciativa de gobierno para una nueva era en materia de comprobación, bajo un solo objetivo: convertirla en fiscal y digital a través de la Factura Electrónica.

Es entonces cuando se publica oficialmente en la primera resolución de modificaciones a la resolución de la miscelánea fiscal RMISC 2004 y la RMISC 2005, cuyo mandamiento establece las reglas para su implementación y operación y especialmente su regulación electrónica.

Parece que fue ayer 2004 pero la factura electrónica llego para quedarse, el tiempo fue testigo de una década que comenzó con un modelo estructurado pero débil como para que fuese adoptado en sus primeros años como obligatorio a los contribuyentes.

Hay que reconocer aquellas empresas que en colaboración con el SAT, hicieron un gran esfuerzo para que a través de las Addendas pudieran comercialmente hacer "obligatoria" la implementación del comprobante fiscal digital CFD.



Es preciso recordar que desde ese tiempo la factura electrónica fue opcional tanto para personas físicas como personas morales, bajo el esquema de emitir comprobantes por sus propios medios.

Durante esta fase de adopción los contribuyentes tuvieron la oportunidad de ajustar sus sistemas informáticos de manera pasiva durante varios años, hasta que las autoridades comenzaran por convertirla en obligatoria para finales del 2010 para las personas morales.

El primer esquema técnicamente conocido desde el 2004 fue el CFD (Comprobante Fiscal Digital) cuyos elementos fundamentales incluían la serie, el folio, el número de serie del certificado, cadena original, sello digital y de manera impresa la leyenda que indicaba un comprobante fiscal digital, así como el número de aprobación de las series y los folios.

El verdadero reto fue para los pioneros de la industria de factura electrónica, al tratar por todos los medios posibles de transmitir y justificar los beneficios de la factura electrónica como la agilidad de la operación, el incremento de la productividad, la seguridad del intercambio electrónico, la reducción de los costos administrativos, etc. y sobre todo el más difícil convencer al contribuyente en dejar atrás la convencional factura en papel.

Teniendo claro los contribuyentes, del alcance de su implementación, otras tareas ejecutadas en el proceso de migración fueron los grandes esfuerzos de las empresas en alinear su información fiscal, del emisor, del receptor, de sus productos, de sus servicios y la adaptación del modelo a sus sistemas internos y a sus procesos.

Entre los años 2004 y 2010 los proveedores de factura electrónica estuvieron pendientes de cualquier ajuste al esquema CFD promulgado por el servicio de administración tributaria SAT, dado que los ajustes surgieron con la finalidad de robustecer el modelo. Un ejemplo de esto sería el ajuste de la versión CFD 2.0 a 2.2 por mencionar alguno.

Una serie de factores adversos al modelo CFD comenzaron a surgir, entre los que destaca la entrega del reporte mensual, cuyo contenido y estructura se convertía de algo obligatorio en opcional. Su complejidad de operación para muchos contribuyentes fue tal, que los rezagos en su entrega al SAT dieron lugar a que en la práctica comenzara a omitirse parcial e incluso totalmente su envío.

Tal vez podría ser una de las causas que dio origen a otro nuevo modelo de operación de la factura electrónica en el 2011, dado que dichas entregas ya no permitían al SAT identificar, recaudar y fiscalizar las operaciones derivadas de la factura electrónica.

El 3 de Septiembre del 2010 el servicio de administración tributaria SAT publica el comunicado de prensa 123/2010 donde establece la puesta en marcha de la factura electrónica a partir del 1 de Enero del 2011, mencionando los nuevos mecanismos que supone de un esquema opcional a un uso generalizado aplicando reglas sobre los ingresos acumulables.

El martes 14 de septiembre del 2010, en la primera resolución de modificaciones para la Resolución Miscelánea Fiscal de 2010 en su anexo 1-A y 20 se ratifica oficialmente el nuevo modelo de factura electrónica CFDI, cuyas características adoptaran los contribuyentes cuando estos la emitan y se envíen los CFDI a un proveedor de autorizado de certificación de CFDI, para su validación, asignación de folio e incorporación del sello digital del SAT cumpliendo con las especificaciones técnicas del estándar del comprobante fiscal digital por internet CFDI según el anexo 20.

Para tal efecto el SAT crea la figura del proveedor autorizado de certificación quienes deberán cumplir con requisitos técnicos, fiscales y legales para obtener su autorización y atender a los contribuyentes, como un proveedor auxiliar a nombre del SAT.

En resumen, se ha cumplido una década sobre la adopción de la factura electrónica en México, el pasado 1 de abril del 2014 se podrá considerar ya como una fecha histórica, cuando el SAT deroga por completo la emisión CFD y en definitiva los comprobantes en papel, ratificando que el único esquema valido de comprobación fiscal es la Factura Electrónica (CFDI).

El 31 de mayo 2014, se cumplen diez años y hoy México es 100% digital en materia de comprobación fiscal. Hoy todos aquellos que fuimos parte de aquel primer comité de factura electrónica en 1997 podemos estar satisfechos al saber que no solo el modelo de factura electrónica CFDI es robusto, si no también hoy es referencia para Europa y América Latina.