Una década en la construcción estándar


Por: Enrique Gómez - CARVAJAL



Se dice mucho de la factura electrónica, desde la necesidad de disminuir la evasión fiscal, hasta la optimización de procesos contables dentro de las empresas, junto con muchos otros beneficios enfocados al medio ambiente, así como ahorros en costos operativos de traslado y resguardo. Sin embargo lo que hoy conocemos como un estándar de comprobante digital en México ha llevado un desarrollo donde los contribuyentes, los proveedores de servicios y la autoridad tributaria han ido paso a paso definiendo un modelo operativo que responde a las necesidades del recaudador y enriquece el intercambio comercial.


Primer Corte
Hacia 1997, un grupo de empresarios inician esta aventura formulando algunas ideas para eliminar la necesidad del uso de papel en los procesos comerciales. Pero no fue hasta el 5 de Enero del 2004, cuando el Servicio de Administración Tributaria (SAT) promueve cambios al Código Fiscal de la Federación para liberar lo que fuera la primera versión de reglas electrónicas para la construcción de Comprobantes Fiscales Digitales; CFD Ver. 1.0. Una vez con ello, se dio pie a la posibilidad de contar con un esquema adicional para el uso de comprobantes con validez fiscal pero de manera digital, vinculando emisores con el documento que emiten, garantizando mayor control y eficiencia de los recursos de fiscalización.

Tomando como referencia las mejores prácticas y experiencias conocidas mediante el uso de firmas electrónicas (PKI) que garantizaban la unicidad, integridad y no-repudio así como el uso archivos tipo XML dieron como resultado universalidad de manera neutral al resultado, facilitando el desarrollo y masificación del CFD.

A partir de ese momento el SAT entró a la era digital, creó una modalidad de comprobante fiscal en el que no se requiere de forma obligada el uso del papel como medio para demostrar su autenticidad dando la posibilidad de sustituirlo.

Versión 2.0
Poco más tarde, en el 2006, quedan establecidos en el Código Fiscal de la Federación los cimientos para la emisión y envío de las facturas electrónicas con la segunda generación del CFD Ver. 2.0. En ese momento subsistían solo dos modalidades de Comprobantes Impresas: los que se obtenían por medio de una imprenta autorizada, quién regulaba y reportaba los folios impresos, y los “auto-impresores”, aquellas empresas que podían solicitar un permiso y bajo ciertas condiciones podían generar y auto-gestionar los folios en sus facturas.

A partir de Julio 2007, el SAT autorizó a las empresas certificarse para gestionar comprobantes fiscales digitales a nombre de los contribuyentes, llamados Proveedores Autorizados de Comprobantes Fiscales Digitales (PACFD), modalidad bajo la cual alrededor de 30 empresas se certificaron con el objetivo de ayudar a las empresas contribuyentes a generar sus comprobantes electrónicos.

Estas facturas contaban con dos Firmas o Sellos Digitales (PKI), la del emisor o contribuyente y la del PACFD quién ayudaba a la autoridad con la gestión de folios. Todo esto motivado por algunas empresas que tenían gran número de proveedores y motivaban a los mismos a entregar de manera electrónica obteniendo ciertos beneficios, en algunos casos como única manera de poder continuar haciendo negocios. Uno de los cambios significativos durante este periodo fue la suspensión del Padrón de Importadores a todas aquellas empresas que no tuvieran Firma Electrónica (FIEL).

Entonces, entre 2007 y 2008, existían dos manera de hacer facturas electrónicas: Por “Medios Propios” (mediante desarrollos propios o adquiridos para generar los documentos) y a través de los “PACFDs”. Época de grandes retos ya que con la falta de conocimiento de las empresas y la rápida demanda de Comprobantes Fiscales Digitales surgieron gran número de soluciones en las dos modalidades y el contribuyente emitía y recibía comprobantes electrónicos, pero por control, los prefería (y en algunos casos exigía) en papel. Los reportes al SAT del uso de los folios y balance se entregaban de manera mensual.

En algunos casos complicados porque la información era mucha incluso para los medios magnéticos y los medio en línea para entrega padecían de saturación por la alta demanda y concurrencia de contribuyentes.

El siguiente gran paso en este proceso fue iniciar la adopción de una operación sin papel, más cuando el uso del mismo se tenía tan arraigado, tarea que ocurre en dos fases: la primera, los auto-impresores, a quienes se les quita esta facilidad a partir del 30 de Abril del 2008 para invitarlos a hacer Comprobantes Fiscales Digitales; y la segunda, los Impresores Autorizados de Facturas Electrónicas, quienes dejaron de operar a partir del 1 de Enero del 2011 dando paso al contribuyente como auto impresor, haciendo uso del Código de Barras Bidimensional (CBB).

CFDI – Comprobante Fiscal Digital a través de Internet
En el 2011 con toda la experiencia adquirida y aprendiendo de los traspiés, nace el CFDI, un nuevo esquema de comprobantes electrónicos y junto con él surgen los Proveedores Autorizados de Certificados (PAC), el segundo nivel de autorización que, hasta ahora, ha liberado el SAT para las empresas de confianza que lo apoyan en toda la certificación de documentos, dónde al menos 10 de los viejos PACFDs refrendaron su compromiso. Con esto, las empresas que reportaron ingresos mayores a 4 millones de pesos en el último ejercicio fiscal anterior a 2011 fueron las primeras en moverse al nuevo esquema.

El nuevo Comprobante Fiscal Digital por internet (CFDI) da la facilidad de un reporte inmediato a la autoridad de comprobantes, eliminando el reporte mensual. A sólo 10 años de haber empezado este reto tecnológico evolutivo y con la tercera versión del CFDi Ver. 3.2, en Enero 2014, desaparece el CBB y fortalecida la autoridad con el apoyo de 77 PACs registrados, todos los contribuyentes tiene que hacer Comprobantes Fiscales Digitales por internet o CFDi en un mercado mucho mas moderno y seguro, con tecnologías de última generación y aún hoy adaptándonos al cambio y el cambio a nosotros.

Aumentando la seguridad en el envío y recepción de transacciones y ampliando estos beneficios y experiencia adquirida a mas tipos de documentos que requieren un trato fiscal seguro, privado e íntegro, como los recibos de nómina, balanzas de comprobación contable y pólizas del periodo; dando continuidad a la credibilidad adquirida, pero sobretodo congruencia a los procesos desarrollados hasta ahora.

Cierto es, como en todos los procesos, que aún existe áreas de oportunidad pero así como nos adaptamos el uso del celular y el internet en la productividad diaria, esta evolución de Comprobantes Fiscales Digitales nos ha llevado hoy a contar con un sistema de reporte fiscal cotidiano en nuestro día a día en un mundo cada vez más móvil, dinámico y conectado que requiere de este tipo de evolución tecnología para no rezagarse e ir avanzando hacían una era en digital ineludible; donde el futuro es hoy.